lunes, 21 de abril de 2008

¿Los trabajadores satisfechos son más productivos que los insatisfechos?

Es posible resumir los primeros dictámenes sobre la relación entre productividad y satisfacción en un enunciado: "un trabajador feliz es un trabajador productivo".

Un análisis más cuidadoso indica que si la satisfacción tiene algún efecto positivo en la productividad, es bastante pequeño; sin embargo, la introducción de variables moderadoras ha demostrado que la productividad es más imputada cuando el comportamiento del empleado no está constreñido o controlado por factores externos, como en el caso de los trabajos que siguen el ritmo impuesto por las máquinas, cuya velocidad va a influir más en la productividad del empleado que su grado de satisfacción.

En la actualidad, sobre la base de una revisión extensa de las evidencias, resulta más probable que la productividad lleve a la satisfacción y no a la inversa. Cuando usted hace un buen trabajo, se siente intrínsecamente bien al respecto. Además, si asumimos que la organización recompensa la productividad, su mayor producción aumentará los reconocimientos verbales, su nivel salarial y sus probabilidades de ascender. A su vez, estas recompensas incrementarán su grado de satisfacción con el trabajo.

¿Qué determina la satisfacción laboral?

Las evidencias indican que los principales factores son:


Los colaboradores tienden a preferir puestos que les brinden oportunidades de aplicar sus habilidades y capacidades y ofrezcan una variedad de tareas, libertad y retroalimentación sobre qué tan bien lo están haciendo, características que hacen que el trabajo posea estímulos intelectuales. Los puestos que tienen pocos retos provocan fastidio, pero demasiados retos causan frustración y sentimientos de fracaso. En condiciones moderadas, los empleados experimentarán placer y satisfacción.

Los colaboradores quieren sistemas de pago y políticas de ascenso que les parezcan justos, claros y congruentes con sus expectativas. Cuando el salario les parece equitativo, fundado en las exigencias del puesto, las habilidades del individuo y el nivel de los sueldos del lugar, es muy probable que el resultado sea la satisfacción. Del mismo modo, quienes creen que las decisiones sobre los ascensos se hacen en forma honesta e imparcial tienden a sentirse satisfechos con su trabajo.

Los empleados se preocupan por el ambiente laboral tanto por lo que respecta a su bienestar personal como por lo que concierne a las facilidades para realizar un buen trabajo. Prefieren los entornas seguros, cómodos, limpios y con el mínimo de distracciones.


Por último, la gente obtiene del trabajo algo más que sólo dinero o logros tangibles: para la mayoría, también sacia las necesidades de trato personal; por ende, no es de sorprender que tener compañeros que brinden amistad y respaldo también aumente la satisfacción laboral.